… Pero no te dejaremos ir”.
Me acerqué a esta Antología sabiendo que su meta primordial era causarme
terror. Y aunque soy de las personas que sabe que no puede
ver esas películas, porque en la noche y sin poder dormir presiento en la
piel que detrás de la puerta medio abierta se acerca “algo”… Le di su oportunidad
para hacerme justo eso. La leí a altas horas de la noche, con solo la luz de la
pantalla alejando la oscuridad y rodeada del silencio de las personas dormidas.
Antología: No
eres bienvenido.
Coordinador: David Rozas.
Género: Terror, paranormal.
Extensión: 364 pag (PDF) -o-105mil palabras
-o- 13 cuentos
Editorial: La Pastilla Roja
Derechos protegidos por: safecreative.org/work
La
edición tiene una portada muy acorde a la temática, sugestiva y atrayente. Y en el cuerpo del libro, al menos en el PDF que me
entregaron, se entrevé el trabajo editorial que se hizo y que saben cómo es un
libro. Lástima que no unificara totalmente el formato de los cuentos. Al
menos uno tenía un resumen-intro y todos tenían diferentes formas de indicar cuándo
dividían sus partes.
La consigna que reunió a tod@s los escritores alrededor
del fuego magnético e hiriente del terror fue situar la acción en poblados malditos. Por eso, esperaba verme sutilmente empujada a esos pueblos, sentir que
algo no estaba bien en ese lugar y luego, cuando viniera el horror, darme
cuenta de que había sido llevada a una
situación escalofriante de la que ya no podía volver.
Todos los cuentos me llevaron a lugares de Norteamérica, donde la muerte
esperaba con ansia. Me presentaron pueblos donde las personas solo eran órganos del lugar que se presiente con su propio
y enfermizo carácter (Honeybrook, Inns Town, Alimañas, Bienvenidos a Hafra),
algunos con su inusitada historia que los
pervirtió al punto de que el sadismo es parte de su moral (Los niños del molino, Bleedy Hills, Holy
Moon) y personajes cuya propia
locura es irradiada al lugar donde está (Siempre vuelven para el juicio, Widow’s Island, El Abono).
Me acerqué a esos lugares escudándome en las espaldas
de los personajes recién llegados a los que luego, y desde un lugar seguro, los
vi sufrir. Los conocí mucho en sus pensamientos, algunos en
las historias personales, pero muy pocos en sus sensaciones. Por eso pude
escudarme detrás de ellos, porque no me presentaron mucho de cómo (cómo es más que
“qué”) se sintieron, para verme transportada de espectadora a “dentro” del
personaje, y no poder aguantar con éste el terror que compartiríamos.
En cuanto a los pueblos, sus
historias son propias del género y suelen ser lo suficientemente originales como
para diferenciarlas entre ellas y en comparación con las “otras” que
conocemos de películas y libros de terror (aunque algunos cuentos son muy
visuales y se entrevé que se inspiraron en aquellas).
Disfruté más los cuentos que me llevaron poco a poco a
conocer su misterio, usando el ambiente y el suspenso para hacerme sospechar
mientras me adentraba hasta presenciar el momento de
terror. Otros (tal vez la mayoría) no jugaba lo suficiente con el suspenso previo,
y en el final se precipitaban rápida y
fuertemente al terror y la explicación del misterio a la vez, desaprovechando
la fuerza que podría haber tenido cada suceso en diferentes momentos del
escrito. Aunque puede que este enfoque de “golpe final” sea precisamente lo que
te haga sentir terror.
«En la última población no había encontrado a
nadie que se ofreciera a llevarlo hasta su pueblo, cuando preguntaba ladeaban
la cabeza y no contestaban. El último tramo del camino tendría que hacerlo a
pie.»
Raelana
Dsagan, Honeybrook.
Un joven veterano de guerra, con el horror de la vida y la muerte dentro de
sí, camina para volver a su ansiado pueblo natal. Y al llegar, se dará cuenta
de que no solo es el único superviviente de su regimiento….
«—Es
hora de tratar el asunto que lo ha traído hasta nosotros. Venga conmigo.
Ese nosotros lo desconcertó, pero cualquier cosa por alejarse de aquella manada de chiflados. Siguió a su cliente hacia el piso de arriba por unas escaleras laterales.»
Ese nosotros lo desconcertó, pero cualquier cosa por alejarse de aquella manada de chiflados. Siguió a su cliente hacia el piso de arriba por unas escaleras laterales.»
Francis
Cuevas, Familia.
Un hombre que está huyendo de sus propios problemas, intenta refugiarse
justo en el lugar equivocado pero a la vez predestinado. Para su horror, ése sí
fue el sitio en donde dejó de huir.
«No
llevaba ni cien yardas recorridas a paso ligero, cuando escuchó aquellos
aullidos infernales. Bien supo enseguida que no eran de lobos comunes, ni
siquiera de criaturas corpóreas.»
David Rozas Genzor, Holy Moon.
Cosas malas pueden pasar cuando alguien está en el momento y lugar
equivocado, no hace caso a las señales
que dicen “No traspasar” y no respeta a los que sí saben qué está pasando.
Santiago
Sánchez Pérez, Bienvenidos a Hafra.
Un
investigador privado va a conocer lo que un pueblo hace para poder seguir
manteniendo su perenne sonrisa y tranquila felicidad.
OoOoO
¿Te
gusta sentir el pulso acelerarse, las manos sudarse y el pecho lleno de una
incierta emoción que ni te deja hablar? El horror también
despierta al cuerpo y te hace sentir vivo de tanta revolución.
Así
que vamos, elude el título, y mira de frente estos trece pueblos que esperan por
ti tan ansiosamente. Ten por seguro que te encantará tu vida después de leer
sus muertes…