¡Hola gente!
Hoy vuelvo a “filosofar” sobre los cuentos, porque hay
algo que me gusta mucho de ellos: ¡Originalidad! Es que leer un escrito con
calidad y que te deje con la sensación de que has leído algo que en ningún otro
lado vas a encontrar ¡Es hermoso! Y si es corto, no te quita mucho tiempo y te
deja con muy buen sabor de boca, ¡Lo mejor!
Ahora, con su permiso, me voy
a auto-citar. A menos de que me “estalle en la cara” otra versión de
originalidad, para mí se da: En el tema, forma de mostrarlo o en un twist que
sorprenda al lector(a) y, a la vez, sea congruente con el escrito.
Y una manera en que casi
siempre voy a sentir la originalidad es cuando me cambian el formato.
Hoy
vengo con cinco ejemplos de formatos que no son nuevos pero siguen siendo
originales porque se usan relativamente poco. ¡A por ellos!
Diario
Eso es
lo que se esconde debajo de las eruditas palabras “estado depresivo”.
No
puedo más. Acabo de inyectarme. Un respiro. Un respiro más.
(…)
Absurdo.
Esta anotación es un absurdo. No es tan terrible. ¡Tarde o temprano la dejaré!».
“Morfina”. Mijaíl Bulgákov.
Con el formato de diario
podemos ver el desarrollo de una situación desde el punto de vista más íntimo
del personaje. En el diario no hay
tapujos, más que los que el mismo personaje tenga, para contar la verdad real
ante el sí mismo. Se puede ver el cómo la situación le cambia, el cómo es
un ser con matices a veces contrapuestos, el cómo el tiempo y los momentos
cambian las reacciones a las situaciones y leer sus estados de ánimo no tanto
en lo que cuenta, sino en cómo lo cuenta. Y,
a veces, hasta te permite sentir que conoces más al protagonista de lo que él
mismo o misma se conoce.
Conversación
incompleta
“Llamada
de larga distancia”. Cardona Peña.
Es
un segunda persona pícaro, juguetón, que cuenta la historia con una mirada
cómplice y muchos guiños al o la lector(a) como pidiendo, “anda, estoy hablando contigo, pero tú juegas
a ser tal personaje”. Demanda que tengas imaginación para llenar los vacíos
de diálogos y, de esa manera, te mete más en la historia.
La
forma en que cuenta el relato tiene una cualidad más oral que escrita. No
hay una corrección total. Es alguien contando con sus maneras, con sus palabras
e interjecciones y, por eso mismo, da una sensación de poder oír o ver al
personaje tanto o más que a la situación que cuenta.
Epistolar
“Carta
de una desconocida”. Stefan Zweig.
Otro segunda persona pero sin
toda la picardía de la conversación incompleta. Sin embargo, podemos jugar. En
la epistolar, se usan tres componentes
para ello: quién escribe, cuál es la situación por la que envía una carta y
quién la recibe. Con esa “receta básica”, podemos inventar (o conocer) todo
tipo de cartas, personajes, situaciones, reseñas de mundos y hasta
desarrollo de situaciones si son varias (y más si vemos el intercambio entre
emisores y receptores) en cuentos que invitan a tomar cartas en el asunto.
Informe
y/o Bitácora
“El
informe de Brodie”. Jorge Luis Borges.
Varias veces estos tipos de
cuentos (y no escribo solo del informe y/o bitácora, sino todos menos la
conversación incompleta) tienen esto: Un
narrador que presenta el cuerpo del cuento. Algunas veces matiza el relato con
su opinión o con más información para entenderlo mejor, pero también puede solo
ser un “ente neutral”. Fuera como fuera, este
narrador contextualiza y le confiere “realismo” al cuento.
Y eso que los informes y bitácoras no necesitan mucho de esto. Dan por hecho un contexto institucional
dentro del cual se hace el informe o bitácora, y de esa manera se presiente
realismo porque no es una historia en sí, son “hechos” que el/la que escribe
está reportando.
Algo que me gusta hacer con este tipo de
cuento es imaginar la humanidad dentro del relato, en el caso de que sea “muy
profesional”, y el cómo las situaciones o su manera de ver el mundo influye en
lo que cuenta el narrador.
Reportaje
“Un
interesante reportaje”. Cardona Peña.
Tengo que dejar algo en claro: Cardona Peña es
toda en originalidad y versatilidad. ¡Punto! Por eso le hice su reseña hacevarias semanas. Y que sea tan poco neutral con él, no quita el punto.
¡He dicho!
Tal vez no parezca en ese extracto, pero como
dice el nombre, ese cuento es un reportaje. En este tipo de cuento se presiente el “realismo porque habla de
hechos” del que comentaba anteriormente, pero en él el narrador no suele ser importante, sino que la estrella es la
historia que reseña.
OoOoO
¿Has
escrito relatos de este tipo, o nunca has usado el recurso?
Así
estoy yo:
¿Diario? X
¿Conversación
incompleta? O
¿Epistolar? XO
(Usé cartas, pero no
eran el cuerpo del relato)
¿Informe o bitácora? O
¿Reportaje? O
¿Dime,
cuál es “tu nota”?
¿Te
gusta leer estos formatos? ¿Por qué?[1]
Hola guapa, ¡qué interesante tu entrada!
ResponderEliminarNo me lo había planteado... De hecho tengo un relato escrito en el formato "Diario". Lo tengo publicado en mi blog con el título de "Diario interrumpido", pero lo escribí hace tiempo, sin saber nada de los formatos que mencionas ;)
La verdad es que es muy interesante verlo de esta manera ;)
Besos,
ResponderEliminarHola:
Muy interesante tu entrada. Por mi parte, como no es mi vocación escribir, no tengo ninguna preferencia por ningún tipo de formato. Y como lector, lo que mas me gusta es poder entender el relato que he leído, mas que el formato de dicho relato.
Se nota el cariño y la admiración que le tienes a tu compatriota Cardoña Peña. Ya leyera y comentará la reseña que le dedicaste en su momento. Que bonito ver en todo lo que te ha influenciado. Espero que en el futuro, a ti también te recuerden por tus obras escritas de esa manera, en tu Costa Rica Natal.
Me ha gustado el otro ejemplo, con “Carta de una desconocida” de Stefan Zweig, ya que es un autor que me gusta mucho, y que dicho relato lo leí, cuando me compre un tomo recopilatorio de varios relatos suyos.
Animo, que ya pasas de las 3000 visitas, y mucha suerte con todas tus cosas personales, que sigas escribiendo y que puedas publicar oficialmente tu primera obra (de la que espero poder comprarla en e-book en Amazon) y que todo te salga muy bien.
Un saludo.