domingo, 8 de septiembre de 2013

Sobre un escrito y sus muchas historias




¡Hola, gente!

Hoy vengo muy orgullosa y alegre con una entrevista bajo la manga. Desde los inicios de este blog, estuve segura de que quería postearles una conversación con Enia sobre un tipo de cuentos que ella escribe.
Son de los más originales que he leído en mi vida. En estos relatos el escrito y la historia se convierte en un algo compartido. La persona que escribe pierde el poder de ser amo y señor de ello y los que leen, la comodidad de que le entreguen todo hecho. Y esto se da para ganar la libertad de la inspiración conjunta... Pero dejaré que sea ella la que comente con sus palabras.

Primero que todo, muchas gracias por aceptar jugar conmigo a las reporteras. Es la primera vez que estoy en esta situación, y hacerlo entre e-amigas es mucho mejor.
Pues, de nada, un gusto ayudar.

De dónde vino la idea.

Vino de la combinación de dos cosas por un lado, los libros de la colección "Elije tu propia a aventura"; por el otro, el hecho de que me costaba mucho escribir fanfics[1]. Tienen limitaciones, aún si decides saltarte el fandom[2] hay muchas cosas que sí o sí, debes respetar para que la historia encaje en ese fandom.
Yo no estaba siguiendo los mismos fandoms que la gente con la que me relaciono en el LJ. Y si quería compartir las historias con mis amigos del LJ, era un modo de hacerlo. Así que el primer escrito de este estilo, que se llama Lluvia, salió de la idea de que lo que quería contar, podía encajar en un determinado fandom pero también podía encajar en otros, siempre y cuando no le diera a los personajes un rostro, un nombre, un sexo incluso
 Quienes leyeran, podía ubicar esto en el fandom de su preferencia y yo no debería preocuparme por introducir todos los elementos que volvieran el fandom reconocible.
Y a la misma vez, el escrito no es de un fandom. Es un escrito totalmente original, aunque lo hubieras pensado con una historia específica.
Sí. En definitiva, no hay situaciones que sean exclusivas de este o aquel fandom. Si son personas, las relaciones podrán darse en cualquier mundo, cualquier fandom.

De qué se trata el estilo.

La idea clásica de la relación del que escribe y que el que lee es: el que escribe tiene la historia y la presenta. El que lee la historia puede pensar o sentir a partir de ella, pero siendo ésta un algo inmutable que pertenece al que escribe. Parece que estos tipos de relatos llevan a una manera más unida o confusa en la relación entre la persona que escribe y la persona que lee. ¿Qué me puedes decir sobre ello?
Supongo que se trata de involucrar al lector y dejar que participe no sólo leyendo, sino creando su propia versión... A veces colocándole un rostro, o un nombre, a veces armando la situación.
Si coloco "Luego de verle esa noche, luego de lo que hablaron, ya no le quedaban seguridades". Dependiendo de en quién estés pensando, de qué caras e historias de background elijas; ese "verle esa noche" y esa charla, variarán. Cada uno le pondrá los motivos, el contexto; y como el antes y el después es parte de la historia, así varía de versión en versión.
Me parece divertido y un modo de desafiar al lector, de obligarlo a no ser holgazán y hacer su propio aporte a la historia. Es un modo de que luego yo tenga tantas historias como lectores. Conseguir múltiples versiones de una misma historia base.
Parte entonces del encanto [de estos cuentos] reside en saber qué leyó cada lector. En todo proceso de lectura, está lo que el autor escribió y lo que el lector decodificó. Esto lleva el punto de decodificación más allá, al dejar que el lector encaje [el escrito] en el mundo que quiera y para eso, el antes y el después debe ser lo suficientemente vago, para que el mundo encaje en múltiples mundos.
Como decías antes, retar a los lectores que no sean holgazanes y que aporten a la historia. ¿Se le pide que sea el creador de lo imaginado detrás de lo escrito? En cierta forma, ¿que sea el escritor?
Sí, o que encaje en los vacíos lo que sea que le guste o de lo que sepa.

La manera de escribir en éste estilo:

1. No dejar ver el género de los personajes.
Evitar el sexo de los personajes. No puedes usar pronombres, verbos o sustantivos indicativos del género. Escribir la historia de manera neutral.
2. Aludir a situaciones de una manera general
Si se va a mencionar algún elemento detonante previo a la situación, es más bien una referencia genérica. Lo suficientemente general como para que el lector pueda armarse al menos la idea de lo que siente el personaje, pero no qué lo generó con pelos y señales. Podría decirse que se trata más de hablar de las emociones que tiene el personaje que de las acciones que lo llevan a esa situación.
 También creo que se puede jugar con las emociones. Palabras como “exaltar” tiene connotaciones positivas como negativas, y puede depender de quien lee decidir, en su historia, cuál significado tendrá.
3. Adecuarse al momento y las emociones
Supongo que algo que es importante es que sean como una instantánea. Sólo se cuenta ese momento y las emociones que se transpiran ahí.
A veces, cuento el punto de inflexión al que arriban los personajes luego de que vienen pasándoles cosas. A veces, cuento el momento que luego llevará a que pasen esas cosas.

Si escribes y lees este tipo de cuentos...

Si alguien quiere sentarse y escribir algo así deberá estar dispuesto a dejar que cada lector elija su propia versión, coloque sus propios rostros e incluso, elija enfadarse porque no está toda la historia allí. Como escritores, a veces nos obsesionamos con que el lector lea EXACTAMENTE lo que queremos contar, del modo en que nosotros lo imaginamos, escuchamos, sentimos al escribirlo. Si vas a escribir con tantos huecos, tenés que respectar lo que sea que el lector decida interpretar... aun si su interpretación no tiene nada que ver con lo que realmente estabas pensando.
Creo que el gran secreto es poder soltar la historia. Dejar que se transforme en otra cosa. Deja de ser tuya. Los personajes ya no son tuyos, porque vendrán otros y le pondrán nombre, rostro, edad, historia, contexto y mundo...
Si uno como escritor no se siente cómodo permitiendo esto, dejando que los demás "deformen", por así decirlo, la idea que dio origen a lo que se ha escrito, entonces no debería intentar escribir así.
El autor debe poder escribir y dejar que la historia salga y cada uno haga de la historia lo que quiera. El lector debe ser capaz de tomarla y leerla y hacer de la historia lo que quiera, sin sentir que si no "acertó" en lo que el autor pensaba, entonces está errado.
Saber de una vez la premisa es genial. El leer este tipo de historia se vuelve como un juego compartido entre las personas. Entonces, se puede decir que parte de la experiencia es ese después del haber leído y saber qué tantas historias salieron de esas lecturas.
Creo que en todas las publicaciones de este tipo de historias, en mi LJ al menos, es tan interesante leer lo que cada lector interpretó y creó, o quizás más interesante aún, que leer la historia en sí misma
Un estilo muy apropiado para las redes sociales.
Puede ser.
Sin duda, no funciona para lectores de libro en papel.
Muchas gracias Enia, por haber hecho esta entrevista tan concienzudamente aunque estuvieras enferma tan enferma.

OoOoO

Creo que el recurso vale para cualquiera que quiera escribirlo, pero si le quieres sacar todo el jugo, debes quedarte a conversar con las personas que comenten el cuento, para saber cuáles son las historias que ellos se imaginan con el escrito.
 Ya les digo, escribir con este estilo sin nombre tiene su maña y necesita su práctica. Pero cuando se hace bien, ni te das cuenta que la historia podía ser leída con tan diferentes interpretaciones.
Ya ven que no todo está escrito, siempre hay maneras de hacer algo original en el mundo literario.
Muchas gracias de nuevo a Enia por la entrevista y por la inspiración.
¡Nos leemos!



[1]  Escrito que se sitúa en un mundo y usa personajes de una historia pre-existentes, de la cual la persona que escribe el fanfic no tiene los derechos. Es una expresión del apoyo y seguimiento de la historia original, y se hace sin fines de lucro.
[2]  Se le llama tanto a la historia original, como a la comunidad de personas que siguen a esa historia, y las actividades que se hagan alrededor de ésta.

Si te gusta leer y escribir... ¡Un pequeño juego para ti!




Hagamos un pequeño juego, vamos. 
A más comentarios, ¡más sorpresas para tod@s! ¡Les va a gustar!
Lean el siguiente cuento y luego, SIN MIRAR LOS COMENTARIOS, respondan a las preguntas del final.
¡Aquí vamos!
La Estela de Idiotez
por Enia.

El trueno retumbó en el cielo encapotado, con la fuerza ensordecedora de una explosión, haciendo vibrar el mundo acorralado bajo el manto de nubes densas y turbulentas.
La lluvia, furiosa, arreciaba contra todo lo que encontraba a su paso, azotando sin piedad ni distinción alguna.
En el rincón más oscuro del portal, las dos siluetas se aplastaban en la esquina de la puerta y la pared. Casi no se movían, apenas y respiraban, aguardando en un silencio tenso sin atreverse a verbalizar las posibilidades. Con las manos aferradas, observaban alertas las veredas y calles anegadas.
El fogonazo de luz de un rayo anticipó la potencia del siguiente trueno, cubriendo las anegadas calles y aceras de sombras siniestras en el segundo que duró el destello de luz. Las figuras, reales o imaginarias, le hicieron cerrar con más fuerza aún los dedos alrededor de la mano que aferraba.
Decir que había sido una mala idea, era desde innecesario a redundante.
Debió escuchar. Debió aceptar que su criterio era errado. Debió evaluar de manera más realista la situación. Debió escucharle, en lugar de actuar como idiota, arrastrándole en su estela de idiotez.
Las copas de los árboles se doblaban con violencia, debido al peso del agua y la furia del viento. El ruido de la tormenta ensordecía cualquier otro sonido. La oscuridad de la tarde que se había tornado en noche, camuflaba cualquier presencia más allá de ese portal.
No se le escapó el detalle de que, habiendo clamado tantas veces que no profesaba religión alguna, repentinamente, lo único que parecía que pudiera hacerse, fuera orar.
Así que cerrando los ojos, rezó.

OoOoO

Solo teniendo en mente lo que imaginaste, di:

El personaje principal:
¿Es hombre o mujer?
¿Cuál es su edad?

El cuento:
¿Está situado en qué época o universo?
¿Cuál situación cuenta?

Ahora sí, ¡Lee los comentarios!
¿A que es loco y te hace devolverte para leer de nuevo el cuento? ¿Eh?
Y ahora, si me permites, me gustaría remitirte a la entrevista con la escritora de este cuento y otros parecidos. Porque ya sabes de qué estaremos hablando...

miércoles, 4 de septiembre de 2013

[Chico rata-metal] Llegadas inesperadas, 7/10




¡Recuerden!
Puede tener su blognovela. Si lo quieren.


3

¿Qué hace el silbato de jade?, parte final

-o-

Cuando la Oni pudo abrir totalmente la puerta, PdT y yo ya habíamos hecho la barricada y nos habíamos escondido en diferentes lugares al fondo.
Yo saqué y soplé en el coracol-coral, por más que cada vez que lo hacía, me decía que era una estupidez seguir intentando conseguir… Lo que fuera que debió haber pasado la primera vez que lo soplé.
Detrás de los estantes con objetos varios y pequeños, vi la puerta abrirse con dificultad pero inevitablemente. Movió uno de los muebles de la barricada, éste corrió el segundo, que dio un giro y chocó con unos estantes. De ahí se cayeron varios frascos con sustancias líquidas o coloides y poseedoras de quién sabe qué utilidades mágicas. Por lo que, además de la invasión de la Oni, hubo humo verde, olor agrio-dulzón y el sonido agudo de la efervescencia en el de repente no muy seguro Círculo.
Aún si las sustancias hubieran iniciado un fuego, no hubiera podido dejar de ver hacia la Oni. Era una de esas cosas que no quieres mirar, pero que un impulso masoquista te demanda hacerlo, porque no puedes ni mover la cabeza ni cerrar los ojos para evitarlo.
Era horrible.
Más de dos metros de puro músculo, cabello negro, fino y lacio, piel roja y dura, tres rasgados ojos amarillos hechos por solo pupilas que miraban de un lado al otro, y dos enormes colmillos inferiores saliendo de su ¿boca, hocico? entreabierto. Sus gruesos y largos brazos, con manos gigantes de muy largas garras, se apoyaron en el mueble. Adelantó la cabeza para inspeccionar mejor el lugar. Respiraba con mucha dificultad, imagino que por el esfuerzo que hizo para abrir la puerta, y maldijo en japonés, antes de gritarnos algo en ese mismo idioma.
Deseé con toda mi alma haber podido entenderle. En mi ilusión, pudo haber sido clave para una resolución no violenta de la situación, ser todos amigos, darnos la mano y no vernos nunca más en la vida. Después de creerme eso por un par de segundos, simplemente seguí soplando el ya odiado caracol-coral inservible, mientras estaba petrificado por tener una extraña combinación de falta de respiración, dolor de estómago, pulso cardiaco en todo el cuerpo y muchas plegarias mentales a todo dios, a mis padres, al Círculo, a despertar de la pesadilla y a los milagros y lo imposible.       
Aunque estábamos en esquinas diferentes, creí oír un gimoteo y parloteo susurrada del PdT, que debía estar en la misma condición mental que yo. Deseé realmente estar junto a él, como si sintiera que compartir el miedo lo iba a empequeñecer… Desperté de mi miseria y me mandé a recobrar la compostura. ¡No podía estar al mismo nivel de horror que un PdT!
La Oni se subió a un mueble y, literalmente, pasó nuestra barricada en un par de zancadas por encima de ella. Sin problemas, bajó al suelo (PdT dio un gritillo), dentro del Círculo y a metros de tenernos a su merced.
Sin embargo, ¡Oh, gracias infinitas! Apenas dio un par de pasos con sus descalzos y grotescos pies, una de mis tantas plegarias se realizó. Al Círculo le gustaba su recién llegada tan poco como a mí, y lo dejó ver con algo parecido a calinas con destellos blancuzcos deformando el aire, subiendo desde todas las líneas y los círculos internos del Yin Yang inscrito en el suelo y que rodeaba a la Oni.
—¡Por Dios! —exclamó el PdT.
La Oni también había exclamado algo. No parecía herida, pero sus movimientos se hicieron muy lentos, sus cabellos y ropas se movían al son de las calinas. Tenía cerrados los ojos, su cuerpo totalmente erizado, y temblaba del esfuerzo.  
Yo agradecí no solo al Círculo por accionarse, si no a mi sentido del humor por hacerme reparar en que la Oni vestía licra gris por debajo de un entallado vestido celeste… ¡Demasiado surrealistamente femenino para tomármela en serio! Por fin pude dejar en paz al caracol-coral y, mientras lo guardaba en el bolsillo de mi buzo, me puse en pie, con un plan en mente.

-o-

—¡Eh, eh! —dice Ben que amenazó mi madre, con su dedo en alto—. ¡No me haga matarlo! ¡VÁYASE!
Pero Selena insiste que, cuando vio caminar hacia ellos al primer tipo que casi ahogó, con cara de desear «devolver el favor» rodeando las manos en el cuello de ella; mi madre solo le había notificado que su camarada estaba inconsciente y necesitado de su ayuda, y que las autoridades ya venían en camino. Ella dice que, muy inteligentemente, él decidió escapar.
Sin nada más de qué hacerse cargo, ella se quedó abrazando y abofeteando a Ben, para que no se cayera ni durmiera, mientras hacía todo un gran esfuerzo de concentración en poder abrir la puerta y desenganchar la cadena.
Como Ben estaba más dormido que despierto, y yo quiero conciliar la imagen de mi madre, (la que no me deja en paz hasta que le doy un beso de despedida o buenas noches), con esta mujer mortalmente peligrosa al tener una botella de agua en sus manos, hago de cuenta que la versión de ella es la real.               
… «¿Y el tercer tipo?» se preguntó distraídamente mi madre, justo antes de que Ben pudiera mover la cadena y se despertara por sí solo al oír el tremendo sonido de cristales rompiéndose, seguido muy de cerca por un golpe seco y fuertísimo, tanto que hizo vibrar todo el apartamento y temer lo peor a mis padres.
El sonido venía justo de dentro del Círculo.

-o-

Mi plan era muy simple:
—¡Salgamos de aquí! —le grité al PdT, corriendo entre las estanterías, paralelo al Yin Yang, y sintiendo la mirada de la Oni justo en mi muy erizada nuca.
No tuve que decírselo dos veces. De hecho, el PdT había llegado al mismo plan antes que yo, y ya estaba cerca de la puerta. Se había quedado ahí, moviéndose de adelante hacia atrás, totalmente pálido y con los ojos muy abiertos. Lo entendía: para poder salir, había que pasar muy cerca de la Oni y del Yin Yang encendido de calinas mágicas.
Pero eso no se comparaba con mi situación. El PdT no tenía que vérselas con pasar entre una Oni que no dejaba de mirarle por más que sus tres ojos estuvieran entrecerrados; y al otro lado, el reguero de sustancias varias, con su humo aún más verde, su olor más agrio que dulce y su sonido, que había pasado de efervescente a burbujeante. Para empeorar la situación, porque solo así puede ser con mi suerte, las calinas me hacían sentir apretujado por el aire solo al estar cerca del Yin Yang. Y, no olvidemos, era un chiquillo de trece años y él un adulto que tomó toda su «valentía» para correr hacia un mueble, brincar sobre él y salir del Círculo, dejándome solo con un monstruo en la habitación.
—¡Estúpido PdT! —escupí.
Me acerqué a la salida, concentrándome en el reguero que burbujeaba en una mezcla de colores artística, pero que me hizo imaginar ácido derritiendo mis descalzos pies.
Muy consciente, gracias a un escalofrío en la espalda, de que la Oni tenía toda su atención puesta en mí, pensé que podría dar un rodeo y salir por el mismo lado que el PdT. Así que me di la vuelta, di un paso y sentí como cogían mi camisa, y que la muy desgraciada se convertía en el arma por el cual mi cuerpo terminó de frente a una muy enojada Oni, por más que grité, pateé y moví mis brazos, tratando de zafarme, con verdadero pánico.
¡Ah! Y el Yin Yang se «apagó» justo cuando yo lo traspasé, suspendido en el aire y cogido como un saco de papas por la fuerte mano de la Oni. Dice mi madre que el muy traidor lo hizo porque soy su protegido y no quería hacerme daño. De nuevo, ¡estúpidos mecanismos de defensa mágicos!
Estando tan cerca de la monstruo, su apestoso olor a sudor y sus tres ojos rasgados, recuerdo que pensé que su piel era como hormigón. Mientras preguntaba algo en japonés, babeaba alrededor de los enormes colmillos inferiores. Sufrí unos fuertes cosquilleos en la espalda, al imaginármelos incrustándose en mí… «Sóplalo o dáselo» recordé la orden que me había hecho Ben. Temblando del terror, moví una mano hacia el bolsillo para darle el caracol-coral, dado que soplarlo no me serviría de nada. 
—¡SUÉLTALO! —fue el grito de guerra que coreó a un fuerte golpe metálico propinado en la cabeza de la Oni.
De pronto tuve los pies en el suelo. Sin tener que pensarlo, corrí y me subí al mueble de la salida. Ahí me encontré, al parecer tan sorprendido como yo, al PdT esgrimiendo una destrozada lámpara.
La Oni había rugido y vuelto a vernos, pero eso pasó a segundo plano, porque oímos un fuerte golpe y unos gañidos. Una sombra descomunal nos cubrió. Imagino que el PdT y la Oni hicieron lo mismo que yo: ver hacia arriba. En la parte exterior del techo había un perro de Fu, moviéndose desesperado, mirando hacia nosotros, oliendo y chupando la ventana. No dejé de verle hasta que los cristales cedieron, el estruendo y el gañido se acercaron y… Esa vez pude quitar la vista, mientras  me cubría la cabeza con los brazos.